teoria de los guiños
6, 08 de 2006-03-08 de 2006
y si, totalmente asumidos, los montevideanos, x mas borges, thomas mann y cortazar q' leamos, estamos condenados a leer las elucubraciones incluso mediocres del resto de los humanos
si nacimos dibujantes... q' vamo' a yegar a ser corneta!!!
con ustedes, hernan casciari, q' ya se va haciendo famoso....
La Teoría de los Guiños funciona, por lo general, en los momentos que la vida nos brinda una posibilidad, o nos ofrece un riesgo, o nos da la opción de pegar el volantazo y cambiar de carril. Es decir, cuando surge una expectativa o comienza a desarrollarse una esperanza. En esos momentos, creo yo, el mundo que nos rodea se pone alerta y comienza a emitir gestos de complicidad, en clave, señales sutiles y a veces irónicas, para alentarnos o para persuadirnos a seguir adelante.
Los primeros años que viví en Buenos Aires, mientras buscaba trabajo, le prestaba mucha atención al viaje entre mi casa y la oficina donde ocurriría la entrevista. Si las puertas del subte se abrían exactamente en donde yo me había detenido a esperar, por ejemplo, era un buen guiño, un buen presagio laboral. Si elegía ir en taxi y tardaba mucho en pasar uno, era una mala señal. Si durante el camino me cruzaba a un conocido que me caía bien, buena cosa. Si el conocido era un pesado, mala espina. Finalmente, aceptaba o no el puesto de trabajo según lo que me hubiera ocurrido en la calle.
Uno de los motivos más fuertes que me decidió a volar a España y cambiar mi vida, cuando hube de optar por hacerlo o no, tuvo que ver —también— con esta teoría de los guiños. Narro esa historia en los cuatro últimos párrafos de Lado B: canciones lentas.
También en ese artículo hablo un poco de esta teoría: la vida está grabada en los surcos de un longplay (digo allí), y uno es la púa ciega que rasguña el vinilo. Lo difícil no es que suene la música —siempre suena—, sino dar con el surco que a cada cual le corresponde.
He sospechado siempre que la vida tiene sentido sólo cuando estamos parados en el surco del vinilo que nos corresponde. Y no siempre ocurre. Las pequeñas desgracias cotidianas son, a mi entender, productos de una mala decisión muy anterior, tan anterior que nos resulta imposible relacionar una cosa con la otra. La decisión que nos incorpora a un surco “nuestro”, en cambio, sólo puede traernos ventura.
Los guiños son complicidades del destino, que ya está escrito; son señas de truco que nos alertan justo en los momentos de cambio hacia una expectativa nueva.
—¿Es este riesgo un surco tuyo? —parece preguntarnos el destino, con un gesto mínimo— ¿Realmente deberías dar este giro, asumir ese riesgo, firmar ese papel, seguir tan lejos a esa mujer, tener ahora ese hijo, escribir esa novela, mudarte de casa; justo ahora? ¿De verdad serás feliz en esa casa, o con ese hijo, o con esa mujer, o en ese proyecto? ¿Es ése el surco del disco en el que sonarán las mejores canciones de tu vida?
No creo que haya que tener percepciones extrañas, ni un determinado talento, para descubrir estos guiños. Me parece que el truco es ver qué tan cómodo se siente uno de camino a la decisión, cuántas pequeñas luces (verdes, amarillas, rojas) se presentan en el transcurso del tiempo que nos lleva optar por seguir adelante o quedarse en el molde.
COMENTARIOS:
Dice Cynthia:
Me hizo acordar un texto de "Las Enseñanzas de Don Juan", Carlos Castañeda (Perdón por lo largo).
"Cualquier cosa es un camino entre cantidades de caminos. Por eso debes tener siempre presente que un camino es sólo un camino; si sientes que no deberías seguirlo, no debes seguir en él bajo ninguna condición.
Para tener esa claridad debes llevar una vida disciplinada. Sólo entonces sabrás que un camino es nada más un camino, y no hay afrenta, ni para ti ni para otros, en dejarlo si eso es lo que tu corazón te dice. Pero tu decisión de seguir en el camino o de dejarlo debe estar libre de miedo y de ambición.
Te prevengo. Mira cada camino de cerca y con intención. Pruébalo tantas veces como consideres necesario. Luego hazte a ti mismo, y a ti solo, una pregunta. Es una pregunta que sólo se hace un hombre muy viejo. Mi benefactor me habló de ella una vez cuando yo era joven, y mi sangre era demasiado vigorosa para que yo la entendiera, Ahora sí la entiendo. Te diré cuál es:
¿tiene corazón este camino? Todos los caminos son lo mismo: no llevan a ninguna parte. Son caminos que van por el matorral. Puedo decir que en mi propia vida he recorrido caminos largos, largos, pero no estoy en ninguna parte. Ahora tiene sentido la pregunta de mi benefactor, ¿Tiene corazón este camino? Si tiene, el camino es bueno; si no, de nada sirve.
Ningún camino lleva a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno hace gozoso el viaje; mientras lo sigas, eres uno con él. El otro te hará maldecir tu vida.
Uno te hace fuerte; el otro te debilita.
hablando de traducciones y adaptaciones, me contaron una anécdota de juana molina (cantante argentina). es más o menos así:
comenzó un concierto en los ángeles hablando con el público. lo hizo en inglés, la gente era en su mayoría norteamericana, y no la conocía.
les contó que aunque pudiera parecerles extraño, desde hace décadas en latinoamérica se escucha música en inglés sin entender ni jota de las letras. y que a nadie le importa demasiado.
agregó que esa noche ellos iban a vivir esa experiencia.
así dijo su última palabra en inglés, y empezó con su concierto íntegramente en castellano.
Dice gh:
Menos mal que San Martín cuando cruzó los Andes no prestó atención a esos guiños que erán el frío, la hambruna y las muertes de los granaderos....
Dice Hernán:
Juan Manuel, la teoría de los guiños no es un síntoma de temor ni de valentía. En general te lleva a arriesgarte únicamente por impulsos, al contrario de lo que decís en tu comentario. Si querés, es un síntoma de inmadurez o de fiaca (no tener ganas de pensar en los pro y los contras y dejar que decida el destino). Pero te garantizo que, las mayoría de las veces, asumí riesgos temerarios a causa de seguir estas señales, o deseché posibilidades servidas en bandeja. Nada tiene que ver esta teoría con el temor: el artículo anterior a éste, sí.
GH: cuando San Martín cruzó los Andes no existía mi teoría. Y si existía, el hombre habrá visto sus propios guiños, no los que verías vos en esa circunstancia. Demasiado pedante sospechar que uno es capaz de entrever del destino lo mismo que entrevé un prócer.
Dice gh:
Hernán, o sea que si cada uno ve su destino y tiene sus guiños, que evidentemente en esta teoría no son universales, uno puede manipular los guiños (aunque sea de forma inconciente) y los que en un momento son signos de mala espina al minuto pueden ser signos de buen augurio.
Por lo que vislumbro que en las decisiones de hacer o no hacer pasan más por una actitud racional que por el guiño de una brisa o un pesado en el camino a la entrevista.
PD. Todavía estoy en edad de ser prócer, pero me acaba de picar un mosquito y desistí.
Dice Bernardo:
Esa teoría, a grosso modo puede ser buena, pero tiene dos excepciones, y fuertes.
Por lo general, por encima de los 25 y unos cuantos rayones en la carrocería, por más zoquete que uno sea, acaba por desarrollar algún tipo de olfato.
"Mmm.. esto me huele mal, mejor no me meto", decís, y te ponés bajo techo.
El problema es cuando no tenés mucho para elegir, estás apurado y entonces la desesperación te anula el olfato.
"Ma sí, yo me meto igual" decís, y salís de abajo del toldo.
Esa es una.
La otra es el empecinamiento. Ponele que vas a una librería y no encontrás el libro que buscás. En la segunda te pasa lo mismo. La teoría de los guiños te dirá "Por algo es, yo a este libro no lo tengo que leer". Pero vos decís otra cosa. "Ah, no. Entre este libro y yo hay algo personal". Y ahí vas.
A Imanol Arias lo escuché decir en un reportaje que para ganar con las mujeres, no hay que tener mucha pinta, sino prestar atención. En un paneo te das cuenta quién te da pelota, y si apuntás ahí, difícil que le erres. Ahora, si te cerrás en alguna que te gusta más pero no te da ni la hora, difícil lograr el score.
Y ahora, yo te pregunto ¿Para qué estamos en la vida? ¿Para conformarnos con las que nos da pelota, o para apuntar a las que nos gusta?Al final son tres, Hernán.
Me parece que la teoría, a grosso modo, no funciona.
Dice Hernán:
Bernardo: Imanol Arias puede decir lo que quiera, excepto "yo no gano por la pinta". Por tanto tu teoría, a grosso modo, se cae a cachos.
Que venga y me lo diga Alfonso Pícaro, y le presto atención a la hipótesis.
Dice Xtian:
Perdón, pero tengo que meter el comentario gay. Imanol Arias está bárbaro y muchas minas (y algunos gays) se enamoraron perdidamente de él vestido de cura en Camila y de esa escena de sexo. Así que está claro que cuando Imanol hace un paneo y ataca a la que le da bola está corriendo con mucha ventaja. Mejor poné el consejo de alguien que no sea famoso, tenga olor a chivo, sea gordo y tenga menos onda que Santos Biasati y tomamos nota todos.
Dice ella:
Bernardo: no es por nada, pero el plomazo de Santo Biasatti abandonó a su esposa tras conquistar ni mas ni menos que a la jovencísima actriz Carolina Fal, con quien creo que ya esta conviviendo.
Dice ella:
Bernardo:
es cierto, los desconocidos están en desventaja. me imagino a Carolina Fal haciendo cola en el Banco Nación casa central (todavía existe???) y que le toque como cajero Santo Biassatti, transpirando y arremangado hasta el cuello, contando billetes a mil y con cara de culo... dudo que a la niña se le caigan las medias por el...
aunque creo que no es la fama. es el poder. claro que ambas categorías suelen presentarse en conjunto.
Dice Laura:
Sólo vengo a preguntarle a Bernardo...Verdaderamente creés que lo atractivo de Imanol Arias es la fama?
Dice Bernardo:
Laura,por supuesto. Ponelo a atender un rapipago, que se llame Asdrúbal Pedemonti, y que tenga acento riojano. Y a ver cuánto gana.
Dice Xtian:
Bernardo, seguís perdido en este tema... Cada vez me convenzo más que las mujeres son de Venus, los hombres de Marte y los hombres heterosexuales de Alfa Centauro. Que un hombre y una mujer se encuentren cuando uno habla hebreo jeringozo y ella esperanto con acento quechua es un milagro que merece ser celebrado, porque especialmente del lado de los hombres heterosexuales, están pintados con Sylvapen.
Te explico algo: un tipo fachero es un tipo fachero. Ponele sotana o mameluco, llamalo Adalberto Trucheli, si querés y ponelo a vender panchos, si el tipo tiene facha (y extendé ese contexto a determinados gestos, determinada manera de moverse, determinada parla - que las tiene - y lo demostró en ese reportaje en el que humildemente dice, sin creérselo ni un poquito, que levanta porque "presta atención"), el tipo levanta. Esa es la gran lección de Imanol, ¿qué quieren las minas? Que les presten atención. Y por eso Imanol no deja pasar la oportunidad para prestarse como el gran espectador del espectáculo femenino. Un fabulador de raza, un fachero inoxidable y encima se comenta que la tiene grande. La fama es puro cuento y en este caso es un accesorio, una bombita más del arbolito.
Al llamarlo Andrúbal y ponerle acento riojano no le quitás la capacidad de levante, le cambiás el segmento de levante. En vez de levantarse a las Lucías y a las Carolinas, se levantará a las Juanitas y a las Mechitas, a todas las mucamas de la cuadra y a las otras cajeras. Aparte, lo metiste en un rapipago, y las chicas chetas (que podrían ver su "falta de poder" como un motivo de deserción) no pagan en el rapipago, las chicas chetas hacen débito automático o home banking.
En fin, los tipos que se creen que un tipo fachero no levanta, son los mismos que sostienen que el tamaño no importa: pura ingenuidad. Por supuesto, algunas chicas son samaritanas y algunas otras son mentirosas piadosas y les dirán a sus novios, maridos y esposos la mentira que necesitan escuchar: "querido, la facha no importa, el tamaño tampoco, lo que quiero es alguien trabajador". Esa fruta se la pasan al novio (porque no pueden soportar la verdad), pero a sus amigos gays les dirán la verdad: Imanol está (o estaba, hace mucho que no lo veo) bárbaro y por eso levanta. Si levanta para relación seria o casamiento o para un polvo a las 8 de la noche cuando cierra el rapipago, detrás de la caja registradora y mecido por el olor a tinta fresca de los tickets, es otro tema.
Perdón, me calenté.
Dice Hernán:
Xtian,sigue fachero, Imanol. Incluso ahora más que en "Anillos de oro" o "Camila". Y por supuesto, pienso exactamente lo mismo. Bernardo no tiene la menor idea en estas cuestiones, como la mayoría de los heteros.
Dice Xtian:
No, Bernardo, no decimos lo mismo. Es cierto que Pedemonti seguramente no se va a coger a toda la realeza española laburando en el rapipago. Pero seguramente se va a coger a todas las mucamas del barrio, incluyendo las que están bárbaras. Juancito Pineda, el cajero de al lado no se levanta a nadie porque no es un clon de Imanol, sino una mezcla irreconocible de Chespirito y Zsa Zsa Gabor.
Igual, Bernardo, agradecé que existen personas como ella, en su comentario, #126, que seguramente tuvo una sobredosis de películas de Norah Ephron o algo así. Sí, podés levantar alguna minita haciendo bailar una botellita o aprendiéndote todos los trucos de "Las manos mágicas", pero si te comparás con el levante que tiene Pedemonti con la caripela y la parla, te vas a querer matar.
Claro, uno no puede elegir tener la facha de Imanol (Casciari, vos
tampoco te hagas el gay, si lo fueras, hubieras nombrado la película donde Imanol está más lindo: "La flor de mi secreto", vestido de soldadito y abandonando y derrumbando a Marisa Paredes) y no "Anillos de oro".
Este es un mundo de superficies, y más vale asumirlo: la gente linda gana más guita en promedio, tiene más éxito profesional y levanta más. Pero como ser feo o lindo no lo podés elegir, a los feos no les queda más remedio que anotarse en la escuela de circo, según los consejos utilísimos satelital de ella en #126, o hacer guita, como dice Alberto #127. Por eso es que el capitalismo es tan epidémico, porque el mundo está lleno de feos que después de 5 meses de hacer desaparecer cigarrillos atrás de la oreja y de jugar con 4 pelotitas en el aire en el bar de la esquina no levantaron nada.
Dice Bernardo:
Vamos a aclarar los tantos. Cualquier ser humano, Aún Pedemonti, con ese acento a reminiscencia fulera y ese trabajo infame, va a terminar cogiendo con alguien, aún en el caso en que ni se lo proponga.
Ya sea por imperio de la fisiología; porque se ponga en pedo y al otro día se levante en cama ajena; por alguna apuesta, por lo que se te ocurra. Está demostrado científicamente. De otro modo, la gente con mal aliento no se reproduciría, y esto sería Esparta.
Lo que te da la fama, la guita - y la pinta a lo mejor subraya, pero es lo de menos - es la posibilidad de levantarte a quien se te cante. A señalar con un dedo y que hagan fila con el calzón en la mano.
"Este es un mundo de superficies, y más vale asumirlo". Totalmente de acuerdo. No hay superficie más tersa que la guita, ni superficie más envolvente que la fama. Y la fábrica de desenrollar superficies están en la pantalla chica y en la pantalla grande.
De haber seguido Biasatti su carrera en la radio, continuaría casado con la mujer de siempre. Cito al Turco García, y el dueño de casa no me deja mentir:
"¿Vos te creés que sin el fútbol y con este naso yo me levantaba lo que me levanté? ¡No me levantaba ni el ánimo!"
Dice Xtian:
Bernardo,okay, entendido y estoy de acuerdo. La guita tiene muchísimo arrastre. Si hacés millonario al peor bagre seguro que lo cubrís también de chicas en bikini largando espumita por la boca.
Pero igualmente seguís equivocado con lo que dijiste antes y eso me sigue pareciendo peligroso. Porque Imanol levantaba minitas, segurísimo, antes de tener fama. Es más, mucho de la fama de Imanol viene, más allá de ser actor, de ser lindo. Lo mismo con James Dean, con Brando, con un larguísimo etcétera. Esa gente levantaba gente desde siempre con increíble facilidad por su atractivo físico, aún cuando no tenían un mango. Así que lamento seguir comunicándote, la gente fachera levanta siempre y en cualquier lado. Lo único que tenés que hacer es dejarlos que caigan en paracaídas en cualquier lado y ver lo que hacen.
Un amigo mío dice que soy un superficial porque muchos de mis amigos están bárbaros. En el secundario era amigo de los pibes que más levantaban en el colegio. Se cogían 10 veces más minas que Juancito Perez que no tenía facha pero era simpático y caminaba haciendo la vertical sobre las manos.
Y, Bernardo, no hablamos de que todos terminan cogiendo, sino de la diferencia en la efectividad de uno y otro. Uno se coge el 80% de lo que se quiere coger y el otro el 0% (se coge algo que no se hubiera querido coger y cuyo principal atractivo es que se lo quiere coger a él).
si nacimos dibujantes... q' vamo' a yegar a ser corneta!!!
con ustedes, hernan casciari, q' ya se va haciendo famoso....
La Teoría de los Guiños funciona, por lo general, en los momentos que la vida nos brinda una posibilidad, o nos ofrece un riesgo, o nos da la opción de pegar el volantazo y cambiar de carril. Es decir, cuando surge una expectativa o comienza a desarrollarse una esperanza. En esos momentos, creo yo, el mundo que nos rodea se pone alerta y comienza a emitir gestos de complicidad, en clave, señales sutiles y a veces irónicas, para alentarnos o para persuadirnos a seguir adelante.
Los primeros años que viví en Buenos Aires, mientras buscaba trabajo, le prestaba mucha atención al viaje entre mi casa y la oficina donde ocurriría la entrevista. Si las puertas del subte se abrían exactamente en donde yo me había detenido a esperar, por ejemplo, era un buen guiño, un buen presagio laboral. Si elegía ir en taxi y tardaba mucho en pasar uno, era una mala señal. Si durante el camino me cruzaba a un conocido que me caía bien, buena cosa. Si el conocido era un pesado, mala espina. Finalmente, aceptaba o no el puesto de trabajo según lo que me hubiera ocurrido en la calle.
Uno de los motivos más fuertes que me decidió a volar a España y cambiar mi vida, cuando hube de optar por hacerlo o no, tuvo que ver —también— con esta teoría de los guiños. Narro esa historia en los cuatro últimos párrafos de Lado B: canciones lentas.
También en ese artículo hablo un poco de esta teoría: la vida está grabada en los surcos de un longplay (digo allí), y uno es la púa ciega que rasguña el vinilo. Lo difícil no es que suene la música —siempre suena—, sino dar con el surco que a cada cual le corresponde.
He sospechado siempre que la vida tiene sentido sólo cuando estamos parados en el surco del vinilo que nos corresponde. Y no siempre ocurre. Las pequeñas desgracias cotidianas son, a mi entender, productos de una mala decisión muy anterior, tan anterior que nos resulta imposible relacionar una cosa con la otra. La decisión que nos incorpora a un surco “nuestro”, en cambio, sólo puede traernos ventura.
Los guiños son complicidades del destino, que ya está escrito; son señas de truco que nos alertan justo en los momentos de cambio hacia una expectativa nueva.
—¿Es este riesgo un surco tuyo? —parece preguntarnos el destino, con un gesto mínimo— ¿Realmente deberías dar este giro, asumir ese riesgo, firmar ese papel, seguir tan lejos a esa mujer, tener ahora ese hijo, escribir esa novela, mudarte de casa; justo ahora? ¿De verdad serás feliz en esa casa, o con ese hijo, o con esa mujer, o en ese proyecto? ¿Es ése el surco del disco en el que sonarán las mejores canciones de tu vida?
No creo que haya que tener percepciones extrañas, ni un determinado talento, para descubrir estos guiños. Me parece que el truco es ver qué tan cómodo se siente uno de camino a la decisión, cuántas pequeñas luces (verdes, amarillas, rojas) se presentan en el transcurso del tiempo que nos lleva optar por seguir adelante o quedarse en el molde.
COMENTARIOS:
Dice Cynthia:
Me hizo acordar un texto de "Las Enseñanzas de Don Juan", Carlos Castañeda (Perdón por lo largo).
"Cualquier cosa es un camino entre cantidades de caminos. Por eso debes tener siempre presente que un camino es sólo un camino; si sientes que no deberías seguirlo, no debes seguir en él bajo ninguna condición.
Para tener esa claridad debes llevar una vida disciplinada. Sólo entonces sabrás que un camino es nada más un camino, y no hay afrenta, ni para ti ni para otros, en dejarlo si eso es lo que tu corazón te dice. Pero tu decisión de seguir en el camino o de dejarlo debe estar libre de miedo y de ambición.
Te prevengo. Mira cada camino de cerca y con intención. Pruébalo tantas veces como consideres necesario. Luego hazte a ti mismo, y a ti solo, una pregunta. Es una pregunta que sólo se hace un hombre muy viejo. Mi benefactor me habló de ella una vez cuando yo era joven, y mi sangre era demasiado vigorosa para que yo la entendiera, Ahora sí la entiendo. Te diré cuál es:
¿tiene corazón este camino? Todos los caminos son lo mismo: no llevan a ninguna parte. Son caminos que van por el matorral. Puedo decir que en mi propia vida he recorrido caminos largos, largos, pero no estoy en ninguna parte. Ahora tiene sentido la pregunta de mi benefactor, ¿Tiene corazón este camino? Si tiene, el camino es bueno; si no, de nada sirve.
Ningún camino lleva a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno hace gozoso el viaje; mientras lo sigas, eres uno con él. El otro te hará maldecir tu vida.
Uno te hace fuerte; el otro te debilita.
hablando de traducciones y adaptaciones, me contaron una anécdota de juana molina (cantante argentina). es más o menos así:
comenzó un concierto en los ángeles hablando con el público. lo hizo en inglés, la gente era en su mayoría norteamericana, y no la conocía.
les contó que aunque pudiera parecerles extraño, desde hace décadas en latinoamérica se escucha música en inglés sin entender ni jota de las letras. y que a nadie le importa demasiado.
agregó que esa noche ellos iban a vivir esa experiencia.
así dijo su última palabra en inglés, y empezó con su concierto íntegramente en castellano.
Dice gh:
Menos mal que San Martín cuando cruzó los Andes no prestó atención a esos guiños que erán el frío, la hambruna y las muertes de los granaderos....
Dice Hernán:
Juan Manuel, la teoría de los guiños no es un síntoma de temor ni de valentía. En general te lleva a arriesgarte únicamente por impulsos, al contrario de lo que decís en tu comentario. Si querés, es un síntoma de inmadurez o de fiaca (no tener ganas de pensar en los pro y los contras y dejar que decida el destino). Pero te garantizo que, las mayoría de las veces, asumí riesgos temerarios a causa de seguir estas señales, o deseché posibilidades servidas en bandeja. Nada tiene que ver esta teoría con el temor: el artículo anterior a éste, sí.
GH: cuando San Martín cruzó los Andes no existía mi teoría. Y si existía, el hombre habrá visto sus propios guiños, no los que verías vos en esa circunstancia. Demasiado pedante sospechar que uno es capaz de entrever del destino lo mismo que entrevé un prócer.
Dice gh:
Hernán, o sea que si cada uno ve su destino y tiene sus guiños, que evidentemente en esta teoría no son universales, uno puede manipular los guiños (aunque sea de forma inconciente) y los que en un momento son signos de mala espina al minuto pueden ser signos de buen augurio.
Por lo que vislumbro que en las decisiones de hacer o no hacer pasan más por una actitud racional que por el guiño de una brisa o un pesado en el camino a la entrevista.
PD. Todavía estoy en edad de ser prócer, pero me acaba de picar un mosquito y desistí.
Dice Bernardo:
Esa teoría, a grosso modo puede ser buena, pero tiene dos excepciones, y fuertes.
Por lo general, por encima de los 25 y unos cuantos rayones en la carrocería, por más zoquete que uno sea, acaba por desarrollar algún tipo de olfato.
"Mmm.. esto me huele mal, mejor no me meto", decís, y te ponés bajo techo.
El problema es cuando no tenés mucho para elegir, estás apurado y entonces la desesperación te anula el olfato.
"Ma sí, yo me meto igual" decís, y salís de abajo del toldo.
Esa es una.
La otra es el empecinamiento. Ponele que vas a una librería y no encontrás el libro que buscás. En la segunda te pasa lo mismo. La teoría de los guiños te dirá "Por algo es, yo a este libro no lo tengo que leer". Pero vos decís otra cosa. "Ah, no. Entre este libro y yo hay algo personal". Y ahí vas.
A Imanol Arias lo escuché decir en un reportaje que para ganar con las mujeres, no hay que tener mucha pinta, sino prestar atención. En un paneo te das cuenta quién te da pelota, y si apuntás ahí, difícil que le erres. Ahora, si te cerrás en alguna que te gusta más pero no te da ni la hora, difícil lograr el score.
Y ahora, yo te pregunto ¿Para qué estamos en la vida? ¿Para conformarnos con las que nos da pelota, o para apuntar a las que nos gusta?Al final son tres, Hernán.
Me parece que la teoría, a grosso modo, no funciona.
Dice Hernán:
Bernardo: Imanol Arias puede decir lo que quiera, excepto "yo no gano por la pinta". Por tanto tu teoría, a grosso modo, se cae a cachos.
Que venga y me lo diga Alfonso Pícaro, y le presto atención a la hipótesis.
Dice Xtian:
Perdón, pero tengo que meter el comentario gay. Imanol Arias está bárbaro y muchas minas (y algunos gays) se enamoraron perdidamente de él vestido de cura en Camila y de esa escena de sexo. Así que está claro que cuando Imanol hace un paneo y ataca a la que le da bola está corriendo con mucha ventaja. Mejor poné el consejo de alguien que no sea famoso, tenga olor a chivo, sea gordo y tenga menos onda que Santos Biasati y tomamos nota todos.
Dice ella:
Bernardo: no es por nada, pero el plomazo de Santo Biasatti abandonó a su esposa tras conquistar ni mas ni menos que a la jovencísima actriz Carolina Fal, con quien creo que ya esta conviviendo.
Dice ella:
Bernardo:
es cierto, los desconocidos están en desventaja. me imagino a Carolina Fal haciendo cola en el Banco Nación casa central (todavía existe???) y que le toque como cajero Santo Biassatti, transpirando y arremangado hasta el cuello, contando billetes a mil y con cara de culo... dudo que a la niña se le caigan las medias por el...
aunque creo que no es la fama. es el poder. claro que ambas categorías suelen presentarse en conjunto.
Dice Laura:
Sólo vengo a preguntarle a Bernardo...Verdaderamente creés que lo atractivo de Imanol Arias es la fama?
Dice Bernardo:
Laura,por supuesto. Ponelo a atender un rapipago, que se llame Asdrúbal Pedemonti, y que tenga acento riojano. Y a ver cuánto gana.
Dice Xtian:
Bernardo, seguís perdido en este tema... Cada vez me convenzo más que las mujeres son de Venus, los hombres de Marte y los hombres heterosexuales de Alfa Centauro. Que un hombre y una mujer se encuentren cuando uno habla hebreo jeringozo y ella esperanto con acento quechua es un milagro que merece ser celebrado, porque especialmente del lado de los hombres heterosexuales, están pintados con Sylvapen.
Te explico algo: un tipo fachero es un tipo fachero. Ponele sotana o mameluco, llamalo Adalberto Trucheli, si querés y ponelo a vender panchos, si el tipo tiene facha (y extendé ese contexto a determinados gestos, determinada manera de moverse, determinada parla - que las tiene - y lo demostró en ese reportaje en el que humildemente dice, sin creérselo ni un poquito, que levanta porque "presta atención"), el tipo levanta. Esa es la gran lección de Imanol, ¿qué quieren las minas? Que les presten atención. Y por eso Imanol no deja pasar la oportunidad para prestarse como el gran espectador del espectáculo femenino. Un fabulador de raza, un fachero inoxidable y encima se comenta que la tiene grande. La fama es puro cuento y en este caso es un accesorio, una bombita más del arbolito.
Al llamarlo Andrúbal y ponerle acento riojano no le quitás la capacidad de levante, le cambiás el segmento de levante. En vez de levantarse a las Lucías y a las Carolinas, se levantará a las Juanitas y a las Mechitas, a todas las mucamas de la cuadra y a las otras cajeras. Aparte, lo metiste en un rapipago, y las chicas chetas (que podrían ver su "falta de poder" como un motivo de deserción) no pagan en el rapipago, las chicas chetas hacen débito automático o home banking.
En fin, los tipos que se creen que un tipo fachero no levanta, son los mismos que sostienen que el tamaño no importa: pura ingenuidad. Por supuesto, algunas chicas son samaritanas y algunas otras son mentirosas piadosas y les dirán a sus novios, maridos y esposos la mentira que necesitan escuchar: "querido, la facha no importa, el tamaño tampoco, lo que quiero es alguien trabajador". Esa fruta se la pasan al novio (porque no pueden soportar la verdad), pero a sus amigos gays les dirán la verdad: Imanol está (o estaba, hace mucho que no lo veo) bárbaro y por eso levanta. Si levanta para relación seria o casamiento o para un polvo a las 8 de la noche cuando cierra el rapipago, detrás de la caja registradora y mecido por el olor a tinta fresca de los tickets, es otro tema.
Perdón, me calenté.
Dice Hernán:
Xtian,sigue fachero, Imanol. Incluso ahora más que en "Anillos de oro" o "Camila". Y por supuesto, pienso exactamente lo mismo. Bernardo no tiene la menor idea en estas cuestiones, como la mayoría de los heteros.
Dice Xtian:
No, Bernardo, no decimos lo mismo. Es cierto que Pedemonti seguramente no se va a coger a toda la realeza española laburando en el rapipago. Pero seguramente se va a coger a todas las mucamas del barrio, incluyendo las que están bárbaras. Juancito Pineda, el cajero de al lado no se levanta a nadie porque no es un clon de Imanol, sino una mezcla irreconocible de Chespirito y Zsa Zsa Gabor.
Igual, Bernardo, agradecé que existen personas como ella, en su comentario, #126, que seguramente tuvo una sobredosis de películas de Norah Ephron o algo así. Sí, podés levantar alguna minita haciendo bailar una botellita o aprendiéndote todos los trucos de "Las manos mágicas", pero si te comparás con el levante que tiene Pedemonti con la caripela y la parla, te vas a querer matar.
Claro, uno no puede elegir tener la facha de Imanol (Casciari, vos
tampoco te hagas el gay, si lo fueras, hubieras nombrado la película donde Imanol está más lindo: "La flor de mi secreto", vestido de soldadito y abandonando y derrumbando a Marisa Paredes) y no "Anillos de oro".
Este es un mundo de superficies, y más vale asumirlo: la gente linda gana más guita en promedio, tiene más éxito profesional y levanta más. Pero como ser feo o lindo no lo podés elegir, a los feos no les queda más remedio que anotarse en la escuela de circo, según los consejos utilísimos satelital de ella en #126, o hacer guita, como dice Alberto #127. Por eso es que el capitalismo es tan epidémico, porque el mundo está lleno de feos que después de 5 meses de hacer desaparecer cigarrillos atrás de la oreja y de jugar con 4 pelotitas en el aire en el bar de la esquina no levantaron nada.
Dice Bernardo:
Vamos a aclarar los tantos. Cualquier ser humano, Aún Pedemonti, con ese acento a reminiscencia fulera y ese trabajo infame, va a terminar cogiendo con alguien, aún en el caso en que ni se lo proponga.
Ya sea por imperio de la fisiología; porque se ponga en pedo y al otro día se levante en cama ajena; por alguna apuesta, por lo que se te ocurra. Está demostrado científicamente. De otro modo, la gente con mal aliento no se reproduciría, y esto sería Esparta.
Lo que te da la fama, la guita - y la pinta a lo mejor subraya, pero es lo de menos - es la posibilidad de levantarte a quien se te cante. A señalar con un dedo y que hagan fila con el calzón en la mano.
"Este es un mundo de superficies, y más vale asumirlo". Totalmente de acuerdo. No hay superficie más tersa que la guita, ni superficie más envolvente que la fama. Y la fábrica de desenrollar superficies están en la pantalla chica y en la pantalla grande.
De haber seguido Biasatti su carrera en la radio, continuaría casado con la mujer de siempre. Cito al Turco García, y el dueño de casa no me deja mentir:
"¿Vos te creés que sin el fútbol y con este naso yo me levantaba lo que me levanté? ¡No me levantaba ni el ánimo!"
Dice Xtian:
Bernardo,okay, entendido y estoy de acuerdo. La guita tiene muchísimo arrastre. Si hacés millonario al peor bagre seguro que lo cubrís también de chicas en bikini largando espumita por la boca.
Pero igualmente seguís equivocado con lo que dijiste antes y eso me sigue pareciendo peligroso. Porque Imanol levantaba minitas, segurísimo, antes de tener fama. Es más, mucho de la fama de Imanol viene, más allá de ser actor, de ser lindo. Lo mismo con James Dean, con Brando, con un larguísimo etcétera. Esa gente levantaba gente desde siempre con increíble facilidad por su atractivo físico, aún cuando no tenían un mango. Así que lamento seguir comunicándote, la gente fachera levanta siempre y en cualquier lado. Lo único que tenés que hacer es dejarlos que caigan en paracaídas en cualquier lado y ver lo que hacen.
Un amigo mío dice que soy un superficial porque muchos de mis amigos están bárbaros. En el secundario era amigo de los pibes que más levantaban en el colegio. Se cogían 10 veces más minas que Juancito Perez que no tenía facha pero era simpático y caminaba haciendo la vertical sobre las manos.
Y, Bernardo, no hablamos de que todos terminan cogiendo, sino de la diferencia en la efectividad de uno y otro. Uno se coge el 80% de lo que se quiere coger y el otro el 0% (se coge algo que no se hubiera querido coger y cuyo principal atractivo es que se lo quiere coger a él).
Yo creo que a lo largo de la vida nos van pasando cosas que por más que no querramos nos sobrepasan, y que no hay una teoría o un método para ser feliz con lo que nos pasa, aunque algunos dicen que somos nosotros mismos los que dejamos que las cosas nos sucedan pienso que no es así porque a cada momento nos equivocamos.
Por otra parte creo en la experiencia y creo también en eso de que el destino lo elegimos, pero no a cada momento, sino ántes de poder si quiera tomar una desición y en esos momentos en los que creemos que estamos decidiendo lo que hacemos en realidad es dejarnos engañar por la mente. Nuestro espíritu ya sabe lo que quiere y hace todo lo posible por que nos demos cuenta, así que lo máximo que podés conseguir tratando de gobernar tu cuerpo es convertirte en un infeliz obsesivo.
Y como decía mi amigo y maestro Alberto Blanchart: "Lo que nos pasa es lo mejor que nos puede pasar".
creo que es escencialmente cierto lo q' decis travo, y no es x ganas de adularte, creo q' cuando te llamas al silencio y dejas escuchar tu voz interior, sos infinitamente mas maduro q' todos estos badulaques q' chismorrean sobre imanol arias o de sus puestas teorias del destino,
hoy te digo con franqueza q' sos uno de los seres con una voz interior de los q' mas admiro y escucho, y me gustaria, como te jodo tantas veces, q' tu yo social, externo, se pudiera conectar mas con la fuerza de ese canal interior, q' en todos existe, pero q' en vos suena tan suave como armonioso, y de la cual tu dibujo, tu plastica al fin, demuestra lo bello q' puede ser tu energia interior
solo me faltaria agregar un "sigue asi!" de maestra de primaria, pero es justo lo contrario, " no sigas asi!", cambia, esfuerzate en lograr esa plenitud y veras como el mundo se abre para reconocer tus dones
ya lo sabemos, sos mi hermano interior
metete en la pag de la casa, esta cada vez mas linda
un gran abrazo